viernes, 18 de mayo de 2007

Báilame el agua.

Báilame el agua (drama) es la novela que Daniel Valdés publicó con tan sólo veintiún años; fue llevada al cine por Josecho San Mateo, aunque sin mucho éxito. En ella, el autor narra la vida de un joven de apenas 18 años que abandona su casa para vivir en las calles de Madrid; él y su amigo sobreviven como pueden hasta que en la vida del protagonista aparece María, una chica por la que se obsesiona. La historia de un giro cuando se atreve a entregarle un poema que escribió para ella. Enel cine, Unax Ugalde (Frío sol de invierno, Alatriste, Los fantasmas de Goya) interpreta a David, mientras que Pilar López de Ayala (El niño invisible, Cuando vuelvas a mi lado, Juana la loca) da vida a María. Otos actores del reparto sonJuanDíaz, Benjamín Seva y Fede Celada.

Aquí transcribo la versión del poema que aparece en la novela, que se ve reducida en su versión cinematográfica:


Báilame el agua.

Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto.

Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.

Sácame de quicio.

Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.

Hazme sufrir.

Aviva las ascuas.

Ponme a secar como un trapo mojado.

No desates las cuerdas hasta que sea tarde.S

írveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro,

que no sea tuya ni mía, que sea de todos.

Líbrame de mi estigma.

Llámame tonto.

Sacrifica tu aureola.

Perdóname.

Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.

No me arrastres. No me asustes.

Vete lejos.

Pero no sueltes mi mano.

Empecemos de nuevo.

Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.

Fuma un cigarro para mí.

Traga el humo.

Arréglalo y que no vuelva a estropearse.

Échalo fuera.

Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.

Sueña retorcido.

Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.

Dame la llave de tus oídos.

Toca mis ojos abiertos.

Nota la textura del calor.

Hasta reventar.

Sé yo mismo y no te arrepentirás.

¿Por cuánto te vendes?

Regálame a tus ídolos.

Yo te enviaré a los míos.

Píllate los dedos.

Los lameré hasta que no sepan a miel.

Hasta que no dejen de ser miel.

Sal, niega todo y después vuelve.

Te invito a un café. Caliente claro. Y sin azucar. Sin aliento.

No hay comentarios: